Crónica del 4° Encuentro Nuestra América de Educación para la Emancipación (Brasilia, junio de 2017)

Historia seleccionada
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Estoy volviendo en el avión de Latam, cansado de un viaje que me llevò por dos países de la querida América Latina para participar de dos hermosos y distintos encuentros sobre el tema que ha dado sentido a mi vida desde que tengo memoria: la educaciòn. Sin embargo necesito escribir para que estos sentimientos no se me escapen y pueda compartirlos, que es una de las cosas que dan sentido a poderlos vivir.

Sobre el primer encuentro ya les conté hace pocos días. Me toca ahora contarles del otro: el 4º Encuentro Nuestra América, convocado por la Red Reevo, que es impulsada entre otros por Germán Doin, a quien agradezco muchísimo que me hubiese invitado a participar.

Germán es un joven inquieto, rebelde, auténtico y comprometido con la educación. Algunos de ustedes lo “conocen” porque hace unos años se largó a filmar una película que se llamó “la Educación Prohibida”. Muchos – yo un poco también – le pegaron bastante porque sentían que en su película no se veía claramente una defensa de la educación pública y del lugar del Estado como responsable principal de garantizar el Derecho de la Educación. Pero ojalá muchos de los que lo criticaron defendieran estas cosas como él… Bueno, pero este relato no es para hablar de Germán sino del Encuentro, así que, con las disculpas del caso, vuelvo a Brasilia, en donde se realizó este 4º Encuentro.

Yo sabía que tenía que viajar hasta aquí. Y fue posible, entre otras cosas, porque el equipo de “las chicas” de Ashoka, confió en hacerlo posible, en otro acto también de rebeldía institucional (espero que no se enojen de que haga pública esta situación).

No puedo negar que tenía varios prejuicios antes de venir, pero sería injusto conmigo mismo si no dijera que tampoco eran tan grandes. Pero bueno, llegué a Brasilia, haciendo un largo viaje desde La Paz, casi como pude porque la altura del altiplano me había pegado más duro que otras veces.

En el aeropuerto nos esperaba un voluntario que nos llevó en su autito, un tanto desvencijado, hasta el Hostel 7, donde quedamos alojados hasta esta mañana. Me encantó porque no era uno de los hoteles en los que generalmente se realizan los encuentros internacionales… Como todo hostel que se preste, éramos unos 12 o 14 por habitación, casi todos jóvenes -me toca ser ahora casi siempre el más viejo- con un baño y nada más…

Por la mañana temprano nos dirigimos a la Universidad de Brasilia. A mí se me dio por ir caminando y otros tres jóvenes se vinieron conmigo. Linda caminata. Allí seguí conociendo a los primeros con quienes me iba encontrando. Un joven ecuatoriano que era “lasallano” y que ahora estaba estudiando en Flacso, otra joven del Salvador que estaba en una Red de Educadores por la Paz, y un joven colombiano que también estaba en una Red que trabajaba en Colombia por lo mismo.

Al llegar a la universidad descubrí que el lugar elegido para hacer el encuentro no era un típico auditorio sino un gran salón circular con mucha luz, que nos recibió con un gran abrazo en un círculo de unas 80 sillas que éramos más o menos los presentes.

Frente mío tenía las banderas de Chile, Perú, Colombia, Uruguay, Brasil, México, Puerto Rico, Ecuador, El Salvador, Rep. Dominicana, Panamá y la celeste y blanca. Para los que me conocen más, les diré que me sentía como en un capítulo de la ELASJ… aunque, como suele suceder en Brasil, no estaba la Wiphala.

La primera actividad para conocernos y disponernos a trabajar fue la realización de una serie de “danzas circulares”. Un desprevenido puede pensar que era una actividad un tanto “new age”. Sin embargo, conocí estas danzas con los movimientos populares brasileños más combativos, que nos llevan varios cuerpos en esto de poner el cuerpo en las luchas, y hacer que los sentimientos afloren en las luchas. El “Fora Temer” estaba tan presente como las danzas…

Luego fuimos por grupos a trabajar alrededor de identificar nuestras fortalezas, nuestros sueños, lo que nos falta y lo que tenemos para lograr lo que buscamos. Fue un momento muy lindo de intercambio.

A esta altura del relato se hace necesario que les cuente quiénes éramos los que estábamos allí… Si bien algo de esto puedo contarles ahora, en ese momento todavía no podía saberlo. Y también siento que quedó muchísimo por conocer.

Como les contaba, éramos unos 80. Quizás 50 mujeres y 30 varones.

Unos 25 deberíamos tener más de 50 años. De estos, unos 5 o 6, como yo, más de 60.

l resto adultos y jóvenes. Claro que en estos encuentros, los “adultos” son, se ven y  se sienten muy jóvenes…

El encuentro reunía muy diferentes experiencias de ALC que vienen desarrollando experiencias diferentes de educación “alternativa” o “innovadora”. En general, con importantes grados de defensa de una autonomía y libertad para hacer propuestas que transformen la educación. Pero una red muy crítica a sí misma. Señalando que no quiere que esta autonomía termine siendo un modelo de privilegio para estudiantes o niños de familias ricas que arman sus propuestas educativas por las posibilidades de los padres de generar modelos propios que pueden pagarse… Son fronteras delgadas que con mucho valor se planteaban en las discusiones grupales y plenarios.

Los más grandes de entre los presentes tenían un recorrido importante en la educación. Y búsquedas interesantes con muchas ganas de compartir.

Había presente representantes de escuelas, de redes, de espacios de estudio y de investigación.

En el caso de Argentina participaron diferentes experiencias: Una escuela del MTL del Chaco, un bachillerato popular, el Germán Abdala de la CTA autónoma, una madre de una experiencia “desescolarizada” de zona norte, una profesora que trabaja en apoyo escolar en Moreno, una experiencia tipo Centro Cultural del barrio de Flores,  una profesora de una Universidad de Río Gallegos, un matrimonio que impulsa una experiencia de gestión social reconocida en Santa Fe, los chicos de Reevo, y yo, trayendo la experiencia de Transformar la Secundaria.

Entre tantos, pude acercarme y conversar con un representante de una escuela chilena, con representantes de dos escuelas “comunitarias” de Brasil, con uno de los inspiradores de una interesante escuela de Colombia, con el grupo de Puerto Rico, que sigue luchando por la independencia de la Isla, con los compañeros uruguayos…

A esta altura, era inevitable volver a conectar con mi propia historia. Cuando al advertir que aquellos chicos del barrio Malaver-Villate, que hoy tienen algunos hasta 45 años, no les iba bien en la escuela o directamente no iban… Y, con aquel grupo de alumnxs del La Salle de Florida decidimos comenzar lo que después – y hasta hoy- fue y es “la Escuelita”. Y fundamos EPEBA (Educadores Populares para una Escuela Barrial Alternativa) y comenzamos entonces a luchar por estos sueños y derechos que veía que estaban tan vivos en este encuentro. Pasaron tantas cosas desde entonces… y  todas se me venían a la mente y sobre todo al corazón, que se me estrujaba de emoción. Desde allí no me costaba conectar con todos estxs locxs que estaban allí delante mío cantando y abrazándose. Yo era un “extraño” en este grupo pero en realidad, rápidamente me dí cuenta que no lo era tanto…

Casi ni había reaccionado cuando algunos de los “patriarcas” me vinieron a buscar y a pedir que facilitara un trabajo muy importante que querían hacer al otro día. Tuvimos una reunión con la “comisión” que iba a trabajar la cuestión de la Educación y la Política y que muchas organizaciones de la Red querían tratar. Una de las chicas más jóvenes que participaban, Jazmín de El Salvador, dijo que quería facilitar conmigo el trabajo. Así que, en un lujo de “reciprocidad y complementariedad” preparamos el trabajo del otro día.

En la reunión preparatoria con todo el grupo, de esa primera tarde-noche, los participantes definieron que, en realidad, lo que debía definir a la red era que era una red que aportaba desde la educación, al proceso de emancipación de la América Latina y el Caribe. ¿Podría yo sentirme más cómodo y contento?

Volvimos tarde al hostel, luego de cenar en el inmenso comedor universitario de la Universidad de Brasilia como si fuéramos unos estudiantes más y pudiéramos comprobar una vez más el resultado de la “pesada herencia” que dejaron por allá Lula y Dilma…

A la mañana del segundo día, luego de desayunar en el hostel, volví a ir caminando ahora con otros tres compañeros, Unos 35 minutos atravesando avenidas y parques de esa extraña ciudad que diseñó Nyemeyer hace no demasiadas décadas.

En ese segundo día sentí que tenía que ponerme la “camiseta” que me había comprado en la Escuela Pública Itinerante y estuve todo el día vestido de escuela, con la frase “yo apoyo a los maestros”. Esa mañana nos sacamos una foto con la delegación argentina y se la mandamos a los compañerxs de CTERA que estaban colocando la escuela en la ciudad de Santa Fe, que nos agradecieron el gesto.

La jornada abrió con la proyección de un video sobre las luchas por la educación en América Latina, especialmente las de los estudiantes y maestros de los distintos países (cuando esté disponible compartiré con todos ustedes este fuerte video que preparó un equipo de Reevo coordinado por Germán).  Luego, en círculo, escuchamos y cantamos “Latinoamérica”, de Calle 13,  y nos fuimos a trabajar en los grupos que habíamos preparado desde el día anterior.

Con Jazmín nos tocó acompañar un trabajo con muchas dinámicas y perspectivas de Educación Popular que facilitaron que los casi 30 o más participantes pudieran expresarse, compartir y poner sus inquietudes durante el resto de la mañana y casi toda la tarde.

Una vez más sentí  profundamente lo maravillosa que es la educación popular!

En ese grupo “debían” surgir -porque era inquietud de muchxs de los que allí estaban, algunas propuestas para la continuidad de la Red. Y, como el proceso se dió positivamente, así sucedió.

Este 4º encuentro marca el comienzo de una nueva etapa para la red. Reevo, será desde ahora, una organización más de la red que participará aportando desde sí misma a su fortalecimiento, comunicación y dinamización. Pero desde ahora todas las organizaciones que la forman asumirán una responsabilidad común en la construcción de la misma. La red se llamará, desde ahora “Nuestra América” y tendrá como identidad la educación emancipadora para transformar los sistemas educativos, generar alternativas pedagógicas y co-aprender de las prácticas y experiencias, compartiendo recursos y materiales.

No quiero terminar sin contarles que, además, pude conocer experiencias que serán muy importantes para Transformar la Secundaria en Argentina. Para comenzar, tanto la escuela del Chaco como el Bachi Popular, creo que estaría muy bien integren el núcleo impulsor de nuestra red. Conocí escuelas que están trabajando algunas de nuestras “banderas” (a propósito, cada vez siento que los educadores se sienten más entusiasmados cuando les cuento de estas banderas, lo que me pone muy, muy contento).

También conocí algunas experiencias de Redes de Escuelas que se están construyendo. En especial creo que será muy interesante compartir la experiencia con la Red de Educación Transformadora que se está generando en Uruguay y que estuvo presente.

En Brasilia, mañana y pasado, continuaban con una experiencia llamada CONAME para escuelas “comunitaria” como llaman allí a estas experiencias alternativas que ya no son aisladas ni minoritarias. Seguro será un encuentro maravilloso. Yo no podía quedarme porque me esperan también cosas y momentos importantes en Argentina.

Entre otras cosas, tuve como una “visión” que no les voy a contar todavía… Pero son algunas ideas que se me ocurrieron y que pueden ser muy interesantes para llevar adelante. No quiero “quemarlas”.

Quiero compartirles también una preocupación que siento muchas veces. La gran mayoría de los que intentan propuestas nuevas, creativas, innovadoras, terminan haciéndolo desde marcos “privados” o desde el que ahora permiten las “escuelas públicas de gestión social”. A nosotros nos pasó lo mismo en La Escuelita, así que no juzgo a nadie por ello. Mi pregunta -mi apasionada y rebelde pregunta- es cómo podemos hacer porque las escuelas de gestión estatal, que son la mayoría, que son las de todxs, puedan lograr esto mismo. Porque hay muchos estudiantes que estarían tanto más contentos, y tantos docentes que serían mucho más felices… Tenemos que lograrlo. Hay escuelas que lo logran. No es imposible. En esas andamos…

Creo que no solo vuelvo contento y agradecido a muchxs, por la experiencia maravillosa en La Paz y este encuentro tan fuerte en Brasilia. Los problemas son muchos en toda América Latina. El dolor y la injusticia nos atraviesan. Pero está muy viva una fuerza que resiste, lucha y busca construir alternativas, y que surge de esa identidad que está en nuestro ADN que es el fuego de la emancipación en los corazones.

Si querés saber más sobre el ENA, http://www.encuentrodenuestraamerica.org/ 

Nos encontramos en el camino…

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