Andrea Henríquez

Emprendiendo el vuelo
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Cuando Andrea Hernández vivía en Ecuador sus compañeras de colegio le hacían bullying. Comenzaron poniéndole apodos de distinto tipo y terminaron haciéndose poleras con insultos hacia ella. Ese fue el principio del fin. Al ser tan cruel el trato que la joven recibía, las alumnas de las generaciones mayores se indignaron y decidieron intervenir. 

Tres años después de eso fue el turno de Andrea de actuar. Un día cuando iba caminando por los pasillos de su colegio se encontró a una niña llorando. Y como alumna mayor decidió que no podía dejar que las más pequeñas pasaran por lo mismo que pasó ella. 

Fue por esto que creó Volando en V. Organización que funciona igual que las bandadas, designando a un líder que es capaz de lidiar con el viento en la punta de la formación para luego hacer un relevo cuando sea necesario y permitir, a través del compañerismo, la llegada del grupo a la meta. Es así que la fundación tiene como objetivo generar una convivencia positiva y prevenir la violencia dentro del aula mediante de la capacitación, el compañerismo y las intervenciones sistemáticas desde un grupo de alumnos de enseñanza media. Para que ellos finalmente sean capaces de implementar el programa en sus colegios y así ser un ejemplo de liderazgo y responsabilidad para las generaciones más pequeñas.  

Y, tal como funcionan las bandadas en la vida real: designando a un líder que es capaz de lidiar con el viento en la punta para luego hacer un relevo cuando sea necesario. Ellas eligen entre diez a quince alumnos entre los mayores que tengan características especiales para guiar a otros. Trabajan con ellos en varias sesiones para que luego sean ellos mismos quienes puedan intervenir en sus colegios de manera autónoma, dejándolos volar.